Directora del Centro: María Pilar Torrijo

En nombre de la Comunidad Educativa del IES Miguel Catalán  deseamos acompañar en su desconsuelo a la familia y amigos con  este acto en memoria del profesor D. José Luis Vázquez

Igualmente, queremos abrazar en este momento aquí, junto a nosotros, a tantas personas que nos están haciendo llegar su más sincera condolencia, su profunda conmoción: desde todos los institutos de la ciudad, de todos centros de los países de la Red educativa “Educación sin fronteras”, de los centros de las comunidades autónomas  del proyecto ERA, desde la embajada de Bratislava y tantos otros que quedarán recogidos en la página web de próximamente estará a su disposición.
 
A todos necesitamos transmitir que junto con nuestro silencioso luto y nuestro silencioso dolor contamos con la satisfacción de haber compartido con él este trecho del camino.

Ha sido el profesor de Física, riguroso  y divertido, que ya puso a los chavales delante de los primeros rudimentarios teclados, les enseñó a navegar por el mundo virtual tan pronto llegó la Red y, siempre pensando en ellos, les ha llevado de la mano a sus amadas montañas, a sus islas Canarias, a toda Europa y rodando por mil rincones del mundo.

Nos ha facilitado a los profesores toda la infraestructura informática del centro para que podamos enseñar más y mejor. Ha acercado a muchas promociones de Bachillerato al mundo de la ciencia, de la Ciencia Viva, desde siempre, sin cesar, sin perder ritmo, hasta el último momento. El mismo martes de la semana pasada, en este mismo espacio, pasó la tarde en la inauguración de esta exposición sobre sostenibilidad, otra de sus inquietudes.
Entre nosotros seguirá vivo su ejemplo de compromiso con la educación, la ciencia, la escuela pública y la VIDA.

 

 

 

 

 

En recuerdo de José Luis Vázquez: María Josefa Díez

En nombre de los compañeros del Departamento y todos tus demás amigos del Centro:
Hasta siempre José Luis.

José Luis Vázquez era un protegido de los dioses. Tenía inteligencia, anatomía, energía, vitalidad, alegría y el don de la palabra.

Y los dioses se lo han llevado.

A José Luis le interesaba todo y sabía transmitir su afán de conocimiento a sus alumnos a los que amaba profundamente.

Nada le era ajeno en el mundo de la Ciencia; de ahí su afán de nuevos proyectos que abarcaban desde lo más pequeño, con los viajes al C.E.R.N. en Ginebra, hasta lo más grande, como las visitas a los telescopios de Canarias o las exposiciones de los viajes espaciales de la E.S.A., etc.

En todo ponía tanta ilusión y trabajo que siempre le salían bien.

Esperemos que todos los proyectos iniciados por 61 podamos llevarlos a buen término.

Gran parte de su vida profesional la realizó en esta casa donde también vivió y donde ahora lo despedimos.

Allá donde esté, en ese Cosmos que amaba, confiemos que nos guíe para seguir su estela.

 

 

 

 

 

Pasión por la educación: Pilar de la Vega

Empezamos ayer la clase leyendo a los alumnos un texto para dar cuenta de la muerte de nuestro compañero José Luis Vázquez.

Ninguno de nosotros habríamos querido jamás leerlo ni los alumnos oírlo. Tras guardar un minuto de silencio y enjuagarnos las lágrimas que a duras penas habíamos contenido. Comenzamos una clase distinta a cualquier otra.

Les pregunté a los alumnos que me dijeran lo que quisiesen sobre José Luis y qué les gustaría que yo dijera hoy aquí.

Las clases continuaron como recuerdo al profesor que ya no estaba entre nosotros, era nuestro homenaje a él. Su ejemplo les debía marcar el sentido que ellos querían dar a su vida. Para ser como él, una persona que disfrutaba con lo que hacía , en este caso enseñando a los alumnos y haciéndoles amar la naturaleza, la ciencia ,en una palabra enseñándoles a aprender a vivir.

José Luis supo hacer fácil, lo aparentemente difícil. Supo conciliar conceptos aparentemente opuestos: educación e instrucción, satisfacción, el profesor debe de ser capaz de entusiasmar a sus alumnos y esfuerzo, espontaneidad (los alumnos son más activos, preguntones, revoltosos, más difíciles de llevar que antes) y planificación de sus clases.

Frente al silencio la palabra. Estas palabras nos deben de servir para no olvidar a la gente buena. Y por eso deseo que sirvan de reconocimiento, homenaje y recuerdo a un persona, a un compañero, a un maestro, José Luis. Con él hemos compartido años de trabajo, de ilusión, de pasión por la educación.

Y que este camino que con el hemos abierto y recorrido, y antes abrieron sus padres, José y Araceli, siga siendo un camino abierto a un mundo de solidaridad y de igualdad.

 

 

 

 

 

Alumnos de 2º de Bachillerato

José Luis no era un profesor corriente, era un profesor admirable, divertido genial.

Te lo encontraras en los pasillos o en cualquier otro lugar del instituto siempre saludaba y tenía cosas interesantes que contarte. Cada vez que lo veías te venían recuerdos de esas clases diferentes en las que con gran entusiasmo te hacia disfrutar aprendiendo.

Sus lecciones amenas y cercanas, llenas de humor y basadas en experiencias y anécdotas de la vida cotidiana serán siempre el ejemplo de una clase perfecta.

Interesado en cada uno de sus alumnos, conseguía sacar lo que muchos no consiguen, lo mejor de cada uno. Buscaba siempre tener la mejor relación posible con todo el mundo; siempre preguntaba cómo te encontrabas, y si te surgía alguna duda o algún problema, ya fuera personal o sobre cualquier otro tema, hacia todo lo que estaba en su mano para ayudarte. Daba igual si lo conocías desde tu primer año en el centro, si solo habías coincidido en un curso o si solo lo conocías por lo que otros hablaban de él, su trato era siempre afable, y a poco que lo conocieras ya te dejaba marcado.

Con él hicimos multitud de viajes, y nunca lo vimos solo como un profesor, lo que hacía que los viajes fueran entre amigos. Él nos transmitió algo muy difícil de transmitir: su alegría por la vida. Y ahora yo me pregunto: ¿por qué han de morir tan pronto los mejores?

José Luis nunca desaparecerás de nuestras vidas; Tu forma de ser y de vivir nos guiarán en los años venideros.

Diego Capapé (ex-alumno)

Nunca he tenido el placer de tener a José Luis como profesor, sin embargo, estoy aquí para rendirle homenaje como amigo.

Y es que no se limitaba sólo a dar clase, sino que se relacionaba con todos nosotros fuera de las aulas como si de un compañero más se tratara. Ha participado en multitud de proyectos, tanto internos, como locales, nacionales, y hasta internacionales.
En todos esos proyectos contaba con la colaboración de los alumnos, y hoy, seguimos estando junto a él colaborando en su despedida.

Pero su acercamiento a nosotros iba todavía más allá; algunos de nosotros hemos ido hasta en bicicleta con él por el canal imperial pasando un buen rato demostrándonos la gran calidad que tenía como persona.

Ya que se me ha brindado el honor de dedicar unas líneas en su memoria, aprovecharé para darle las gracias que nunca le di en vida, y de lo cual me arrepiento, por el apoyo que me dio, en momentos muy difíciles para mí durante el proyecto ERA del año pasado.

Nos ha enseñado un modo de vivir distinto del resto, y siguiendo su forma de ser, sé con certeza que no querría que esta despedida fuese triste, aunque se hace muy difícil por el hueco que ha dejado. Por este motivo, debemos recordar todos los buenos momentos que con su irónico humor hemos pasado y seguir el camino que nos marcó.

  • En nombre de todos, gracias a José Luis por habernos dejado ser parte de su vida.
  • Para terminar esta intervención, sólo quiero pedir que demos un merecidísimo aplauso a José Luis Vázquez Jiménez. Gracias.

 

 

 

 

 

Proyecto ERA: Lucía Megino

José Luis y yo hemos sido compañeros en el "Miguel Catalán" desde hace ya mucho tiempo. Pero el último año ha sido especialmente intenso, junto con un grupo de alumnos y profesores de ciudades diferentes, nos embarcamos en un proyecto de educación ambiental, el proyecto E.R.A.

Todos coincidíamos: sin su talento, experiencia, imaginación, dedicación y paciencia infinita, el proyecto tal y como lo conocemos no hubiera salido adelante. No hay ninguna duda: era el alma del proyecto (y también la cabeza y las manos).

José Luis, va a ser muy duro retomar el día a día, pero tu recuerdo supone un estímulo y un compromiso para nosotros.

Gracias por cuanto nos has enseñado, a chicos y a grandes. Gracias por tus ganas de conversar, por tus atenciones...
Ha sido un privilegio tenerte entre nosotros. Hasta siempre compañero.

 

 

 

 

 

Proyecto ERA: Alumnos

No podríamos empezar este homenaje sin antes darte las gracias por todo lo que junto a ti, hemos aprendido. También por tu gran sentido del humor tanto dentro como fuera de la clase.

Fue en 3°, cuando te conocimos como nuestro profesor de Física y Química. Al principio afrontamos las clases con miedo ya que era una nueva asignatura para nosotros, pero más tarde nos dimos cuenta que serían clases amenas, divertidas pero sin perder nunca la seriedad y exigencia. Siempre acompañando la educación y enseñanza con las nuevas tecnologías.

Al año siguiente, nos propusiste un proyecto innovador, que nos acercaba a la preocupación por el medio ambiente y a la vez a una convivencia con gente de diferentes lugares de España: Almería, Tenerife y Vigo.
En Mayo tuvimos el primer encuentro en Tíjola (Almería). Durante esa semana convivimos contigo y descubrimos la gran persona que había en ti. Pero no solo nosotros hemos tenido la suerte de conocerte como persona, si no que tanto los demás alumnos y profesores disfrutaron de tu compañía.
Como principal coordinador del Proyecto E.R.A conseguiste que este año el segundo encuentro se vaya a celebrar en Zaragoza. Pero sabemos que no va a ser lo mismo sin ti, porque no solo nosotros sentimos tu pérdida si no que también les ha afectado a todas las personas que participaron en este proyecto.

Quién nos iba a decir que el profesor con el que al principio compartimos dos horas de clase a la semana, pasaría a ser la persona con la que disfrutamos muchos momentos tan lejos de nuestra casa.

Decirte por último, que has sido un profesor querido por tus alumnos, que nos has ayudado cuando lo necesitábamos y que en estos años nos has marcado como profesor y sobre todo como persona, por todo esto y mucho más, José Luis, nunca te olvidaremos.

 

 

 

 

 

Familia: (Leído por Javier Vázquez en nombre de sus padres y hermanos)

En primer lugar gracias por vuestra asistencia y por la organización de este acto. A la familia en estos momentos tan dolorosos le supone un gran esfuerzo dirigirse a todos vosotros. No obstante voy a leer unas notas redactadas por sus hermanos Lydia y Carlos e hilvanar unas ideas que su padre José me ha medido que os trasmita.

José Luis, nuestro hijo, nuestro hermano, nuestro sobrino, ... nuestro José Luis; el vuestro.
Lo sabéis tan bien como nosotros: era una de esas personas que a fuerza de ser "normal" se convertía en extraordinario.

Poseía esa elegancia sencilla del que no se da importancia; llevaba a cabo las tareas más costosas e ingratas como quien realiza lo más gratificante y hermoso. Nadie como él tan disponible, tan abierto, tan generoso, tan discreto, tan presente.
Vivía la vida, y su compromiso con el mundo, que en él era todo uno, con la singularidad de esos seres de plenitud permanente.

Nos lo dio todo permanentemente, convencido de que podría seguir dándonos y dándose siempre, más allá de sí mismo.
Quizás era él, precisamente, el único consciente de su vulnerabilidad que convirtió en el orgullo de quien ha encontrado el sentido de la vida, más allá de libros y ciencias, de rutinas y estereotipos, para compartirla con su familia, nosotros, y con su otra gran familia que sois vosotros.

Hoy su pérdida nos deja más indefensos, más ignorantes, más frágiles. Pero si seguimos su rastro, ese polvo irisado que ha quedado adherido a nuestra memoria, estaremos compartiendo con él, siempre vivo, una manera de comportarse, una forma de ser. José Luis fue un buen hijo, un buen hermano, un buen marido, un buen sobrino, más allá de lo que pueda decirse con palabras. Pero sobre todo un buen maestro, un gran profesor, que ejerció como tal en este Centro, elegido por él como continuación de sus tiempos de estudiante vividos aquí mismo.

Como ya se ha citado anteriormente somos una familia dedicada a la docencia, decir Vázquez en Zaragoza es sinónimo de decir maestros, nuestra yaya Basi dejó una gran herencia, marcó a la familia, sus hijos, las cónyuges de estos y la tercera generación con José Luis a la cabeza, mi primo mayor, nos hemos dedicado a la enseñanza perpetuando ese espíritu.

Otro aspecto que no todos conocéis es que José Luis vivió con sus padres y hermanos en una vivienda situada en las dependencias de este centro educativo y que estudió los cuatro cursos del bachiller elemental en estas aulas. Varios miembros de la cuarta generación han pasado por sus aulas, en este momento su querida sobrina Elena.

 

 

 

 

 

Amigos: Paco Goyanes

Testarudo, cabezón, polemista, socarrón...siempre empeñado en llevar la contraria, en no creerte cualquier cosa a la primera. Cuando nadie habla bien del ciclismo y van todos dopados, tú defiendes a los ciclistas. Si la cosa va de expo, que le den bola a la expo.

Explícame esa capacidad tuya para no aburrirte nunca, para estar siempre haciendo algo interesante, para apasionarte.

Si te da por la foto, fotógrafo de pro.
Si te da por andar, incansable montañero.
Si te da por la informática, informático sesudo y hasta pesado.
Si te da por el squash, competidor implacable.
Si te da por la enseñanza, maestro, con letras muy grandes, de los pocos que no renuncian de su hermoso trabajo.

Y si te da por la amistad, amigo, el mejor de los amigos, el que siempre está, el que cuenta poco pero entiende mucho, el más reservado, el que no duda, el que con esa mirada algo triste pero siempre viva me sonríe e invita a una caña.

José Luis, ha sido un honor, un gran honor, conocerte y caminar un rato contigo. Cuídate amigo. Hasta siempre.

 

 

 

 

 

Amigos: Estrella Pardo

Decía un poeta americano que "un amigo es una persona con la que se puede pensar en voz alta".

Los que estamos aquí hemos disfrutado de la amistad de José Luis y hemos disfrutado con él de su forma de pensar: lúcida, inteligente, apasionada.

José Luis ("el Vázquez") parecía dar sentido a la vida con una forma de estar y de ser que mezclaba la pasión y un escepticismo vital, la libertad y el compromiso de quien le gusta vivir para saber y quiere saber para vivir. Con un carácter libre y solidario, tenía la capacidad de hacer de la amistad un lugar bello.

Ahora que, con su marcha, nos parece que todo pierde su sentido, me gustaría recordarle esperándonos en el lugar más bonito de su pensamiento, desde donde nos dice que:
"La belleza no es
un lugar donde van
a parar los cobardes"


Pensando con él, lo hemos querido. Y pensando en él, lo querremos más allá del espacio y del tiempo.
Hasta siempre.

 

 

 

 

 

Amigos: Justi Casas

José Luís: te conozco desde los años del Joaquín Costa: teníamos 9 y 10 años y juntos estuvimos en las clases de D. Jose María y D. Antonio Pascual: Fue cuando nos hicimos amigos. Recuerdo de  aquellos primeros años juntos la vueltas a casa desde el colegio. Veníamos por Hernán Cortés y Cortes de Aragón y muchos jueves, como no había clase por la tarde, nos quedábamos a jugar una partida de ajedrez en tu casa, con aquellas fichas de ajedrez inglés que yo no había visto nunca antes y que me parecían enormes y disparatadas. Tú me enseñaste a jugar al ajedrez y luego me enseñarías muchas otras cosas. 

Después te viniste a estudiar el bachillerato a este edificio, que entonces no era el Instituto Miguel Catalán sino el Colegio de Huérfanos de Magisterio, del que tu padre, José, era director. Yo me fui al Goya y durante años, aunque seguimos manteniendo el contacto, nos vimos poco. Con 15 años viniste tu también al Goya a estudiar el bachillerato superior y recuperamos esa amistad de la primera infancia. Al acabar el instituto habíamos vuelto a ser grandes amigos. 

Tan amigos, que tras aprobar el examen del Preu y decidir que íbamos a estudiar físicas hicimos algo que se acabaría convirtiendo en una tradición durante los años de la universidad: irnos juntos durante el verano al extranjero con una mochila y unas cuantas pesetas en el bolsillo. 

Aquel primer año nos fuimos a Londres con Juan Manuel. En los años posteriores el plan fue siempre el mismo: nos íbamos a Inglaterra a trabajar y con algún dinero que ganábamos y el que nos daban nuestras familias, comprábamos un billete de Inter-rail y mochila al hombro nos recorríamos el continente durmiendo de camping cuando podíamos; y cuando no era posible, en los trenes nocturnos o en los parques y estaciones. Así recorrimos Francia, Alemania, Holanda, Dinamarca, Suecia, Austria, Yugoslavia, Grecia e Italia. 

Acabábamos nuestros periplos siempre en Italia. Allí nos volvíamos a encontrar con el sol del Mediterráneo. Y no dejábamos de visitar Venecia alojados en el camping del Lido. Al lado de los hoteles que inmortalizaron Thomas Mann y Visconti nosotros nos bañábamos en las aguas del Adriático y comíamos pizzas con cerveza, que después de un mes a base de bocadillos de queso y salami con mermelada nos parecían un lujo asiático. Por la tarde cogíamos un vaporetto para ir al centro. Y llenos de asombro recorríamos una y otra vez los rincones imposibles de esa ciudad mágica. 

Aquellos veranos fueron únicos y acabaron siendo una parte de nuestras biografías. ¡Cuantas veces los hemos recordado después! ¡Cuantas veces hemos vuelto sobre las viejas fotos en blanco y negro que dan testimonio de toda aquella dicha! Fue la experiencia de dejar de ser niños y empezar a hacernos mayores, de compartir alegrías y penalidades, de respirar un aire de libertad que entonces no existía en nuestro país. Fueron verdaderos viajes de formación y lo que luego hemos sido de adultos está unido de manera indeleble a aquella experiencias. 

Estudiamos juntos la carrera de físicas. Juntos íbamos a la facultad y juntos estudiábamos muchas tardes. Tenías una inteligencia excepcional. Me llenaba de asombro la rapidez con la que comprendías los conceptos más intrincados y resolvías las cuestiones más difíciles. Fue un verdadero reto y un estímulo estudiar junto a ti. Me obligaba una y otra vez a dar lo mejor de mí mismo, si bien sabía que nunca podría poseer aquella brillantes y discernimiento. En la facultad se te recordará siempre como uno de aquellos pocos y raros alumnos cuya capacidad intelectual está muy por encima de las de los demás. 

Pero este gusto por saber y comprender no lo restringías, ni mucho menos, a la física y las matemáticas. Todo te interesaba, todo te apasionaba. Devorabas los libros. Eran los años del boom de la literatura hispano-americana. Leías a García Marquea, a Vargas Llosa, a Neruda, Borges y Cortázar. Éramos asiduos de los cineclubs del La Salle y del Virgen del Carmen. Allí descubrimos entre otros a Truffaut, Godard, Einsenstein y Pasolini. 

Y sobre todo te apasionaba la música. Recuerdo muchas tardes de estudio en vuestra casa de Maria Agustín. Nos metíamos en el despacho de tu padre, que era donde estudiábamos. Pero antes de coger la termodinámica o el álgebra, nos pasábamos un buen rato escuchando música en un tocadiscos que, oh maravilla para la época, era estéreo y que a mí me llenaba de envidia. Yo era más de los Beatles; para ti los Rolling eran los número uno. Recuerdo la admiración que te causaba el Sympathy for the devil con aquellos solos de guitarra tan hermosos. Allí me enseñaste a descubrir a Santana, Pink Floyd, Muddy Waters B. B. King  Frank Zappa y muchos otros. Guardo algunos de aquellos vinilos, que suenan con fritos pero que no me importa. Ahora sonarán con tu recuerdo, José Luís. 

Y también la política, claro. Desde el principio sentiste la opresión de aquella horrible dictadura. Y luchaste por la libertad. Diste lo mejor de ti mismo organizándote, manifestándote, no doblegándote nunca ante todo aquello. Esa búsqueda de la libertad es lo que te definió en todos los ambitos de tu vida. Ese es el mejor testimonio de tu existencia, José Luís. 

Ahora nos quedamos todos muy solos.

 

 

 

 

 

Pedro Isarre y Mario Cortés

Jose Luís
En este día lo mejor para nosotros, los estudiantes, es recordar a ese gran profesor y los que tuvimos la suerte de conocerlo más, a esa gran persona. 
Era un profesor atípico que, en vez de dar las clases desde la tarima, se mostraba mucho más cercano mezclándose entre nosotros. 

Sus clases eran muy divertidas y prácticas y creo no equivocarme al decir que fue uno de los profesores que, con sus lecciones lograba engancharnos a todos. 
Aún mas, no se limitaba a dar simplemente clases, llevaba a la educación a otro nivel. Ya que junto con otros profesores organizó innumerables actividades tanto nacionales como internacionales pensando siempre en nosotros, sus alumnos. Algo que le agradeceremos siempre. 

Innumerables anécdotas y experiencias siempre con esa ironía inconfundible, descubrían a esa persona tan agradable y simpática. 
Y por último y seguramente lo que le encantaría a él, es que mantuviésemos vivos todos los proyectos que puso en marcha y en los que participaba. Para que donde quiera que esté consigamos arrancarle esa sonrisa tan suya. 

 

 

 

 

 

Alumnos del intercambio con Austria

SOLO VIENA 
Sólo Viena, sólo un intercambio, pero siempre en nuestro corazones.

Más que un grupo de alumnos, parecíamos un grupo de amigos de viaje. José Luis se preocupó de que todos pudiésemos ir, de que participáramos y de que nos lo pasáramos bien. A través de él conocimos Viena no como una ciudad cualquiera, sino como algo más cercano. Podríamos contar mil anécdotas del viaje, todas ellas igual de memorables. 

Queremos destacar una frase que se nos ha grabado en la memoria:
“Lo más surrealista que he visto, ha sido ver bailar a treinta personas con la música de un móvil.”
Es una frase que expresa uno de los momentos agradables que vivimos allí.

Él quería que todo fuese perfecto. Su sentido del humor, su ironía, su realismo y su sinceridad hacían de él una persona única.
¿Amigo o profesor? Es la duda que siempre quedará en nuestros corazones. 

Tuvimos la suerte de conocerle lo suficiente como para saber que él no querría que este homenaje fuera motivo de tristeza, sino que sirviera para que saliéramos de aquí recordándole con una sonrisa.
Su empeño para que todo saliera bien, hizo que este viaje fuese inolvidable, y por ello le queremos decir: GRACIAS. 

 

 

 

Alumnos de la Delegación de España en Finlandia

Alcanzamos por él una vivencia inalcanzable: representar a España en el Encuentro Internacional de Finlandia.

Explicamos en inglés a un buen grupo de finlandeses las maravillas del Moncayo. Al final, todo emocionado, nos dijo: bien, muy bien , campeones !!!!

Fue mi primer viaje en avión. Gracias, José Luis, por enseñarme a levantar el vuelo.

Nos llevó a la isla de Somelina, nos compró el salmón para los bocatas, corrió tras los patos para que tuviéramos una foto y nos guió en la justa distancia. Fue nuestro  capitán.

 

 

 

 

 

Final del acto (directora)

En efecto, fue nuestro capitán. Acompañados por Dª Mª Luisa Sierra, como profesora de Inglés, los alumnos disertaron sobre el Moncayo ante un importante grupo de finlandeses. Brillaban sus ojos de emoción cuando, decía: “Los nuestros, los mejores”.

Y, es cierto, nos guió a todos en la justa distancia.

Como ya he dicho al inicio, su última actuación institucional en el centro fue en este mismo espacio hace una semana. Donde tantas veces había organizado actividades, abiertas como esta a otros centros del programa Ciencia Viva. Donde también viniendo de Bélgica ya diseñamos cómo celebrar aquí el Encuentro Internacional de 2006.

Por eso, y porque en este edificio pasó parte de su vida con toda esa familia dedicada a la enseñanza, ayer mismo se reunió el Consejo Escolar del Centro, con carácter extraordinario, y determinó por unanimidad que este espacio que seguimos llamando “capilla” porque así fue concebida cuando se construyó el Colegio de Magisterio, pase a llamarse en adelante:

“SALA CULTURAL “JOSÉ LUIS VÁZQUEZ”